International Endowment for Democracy
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Declaración de intenciones

I

Cuando alguien le preguntó al Mahatma Ghandi qué pensaba acerca de la civilización occidental, Ghandi respondió: "Pienso que sería una buena idea." Nosotros decimos lo mismo acerca de la democracia en los Estados Unidos: "pensamos que sería una buena idea."

Inspirados por esta idea, muchos intelectuales, abogados y activistas estadounidenses han creado la Fundación Internacional para la Democracia (F.I.D.) para hacer visibles

  1. el trágico y deteriorado estado de la democracia en los Estados Unidos.

  2. la preocupante hipocresía, especialmente en estas circunstancias, de los esfuerzos de nuestro gobierno, ayudado y apoyado por la Fundación Nacional para la Democracia (F.N.D.), para fomentar lo que denomina "la construcción de naciones democráticas" y "promover la democracia" (ver en nuestra página web la BIBLIOTECA DE LA DEMOCRACIA, section I);

  3. el tipo de reformas imprescindibles para hacer que nuestro país sea una democracia real;

  4. las actividades de muchos grupos e instituciones estadounidenses que están tratando de cambiar esta situación; y
  5. la posibilidad de que la gente que vive fuera de los Estados Unidos y que está siendo damnificada de una manera u otra por las políticas de nuestro gobierno, ayude aunque sea de forma modesta a los que estamos involucrados en esta lucha desde dentro (ayudándose a sí misma al mismo tiempo).

II

La democracia en los Estados Unidos nunca ha sido lo que pretende ser: demasiada gente ha sido privada del derecho al voto legalmente o a través de discriminación; la política siempre ha sido dominada por los ricos, quienes controlan también los medios mediante los cuales la gente forma sus ideas y se informa políticamente; los gobiernos siempre han estado en las manos de los mismos ricos, cuyos intereses han determinado los principales resultados legislativos, administrativos, y judiciales. Si Abraham Lincoln hizo su famosa definición de la "democracia" como "el gobierno de, por y para el pueblo", lo cierto es que la democracia en Estados Unidos ha sido siempre un gobierno SOBRE todos, POR una pequeña clase acomodada y, con algunas excepciones, PARA esa misma clase.

La democracia en nuestro país nunca fue considerada otra cosa, como James Madison, el más influyente de nuestros "Padres Fundadores" admitió al describir los objetivos de aquellos que escribieron la Constitución en 1789 como dirigidos hacia el control de los instintos de rebelión de la mayoría, esto es, de aquellos que tenían escasa o nula propiedad, mientras que al mismo tiempo se retenía "el espíritu y la forma de un gobierno popular". No debiera pasar desapercibido que, John Jay, uno de los conspiradores junto con Madison (la convención que redactó la Constitución estaba involucrada en un acto ilegal en contra del gobierno de los Estados Unidos entonces vigente), declaró que "la gente que era propietaria del país debía gobernarlo". La mayoría de los libros de historia han sido escritos para ocultar estos aspectos de la historia de nuestro sistema "democrático". (Ver nuestra BIBLIOTECA DE LA DEMOCRACIA, section III)

Lo que es diferente ahora es que la persona que se sienta en el despacho oval es un usurpador (más cercano a Napoleón III que a Bush I), que ha robando las dos últimas elecciones presidenciales y, con esto, incluso el escaso grado de influencia del que los americanos gozaron alguna vez sobre sus gobernantes ha desaparecido prácticamente. Las políticas desarrolladas por este gobierno ilegítimo muestran el mismo desprecio arrogante respecto a los valores y procedimientos democráticos que el empleado para llegar al poder.

En nuestro país, los trágicos acontecimientos del 11 de septiembre han sido utilizados como pretexto para llevar a cabo un asalto sin precedentes a las libertades civiles americanas con la así llamada "Acta Patriótica" y para desarrollar un programa económico que favorece a las corporaciones y a los ricos como nunca antes. Con pocas excepciones, tanto los medios de comunicación como la oposición oficial, el Partido Demócrata, que también pertenecen a los ricos, continúan haciendo creer que George W. Bush es realmente el Presidente. Mientras tanto, a pesar de todas las malas experiencias pasadas, sigue sin hacerse nada respecto al sistema electoral para evitar que 2008 se convierta en una repetición de 2000 y 2004. (Véase nuestra BIBLIOTECA DE LA DEMOCRACIA, sección II)

En el exterior, nuestro gobierno ilegítimo se ha convertido en el mayor peligro para la paz mundial, habiendo comenzando dos guerras innecesarias (por lo menos una de las cuales basada en mentiras) y amenazando con varias otras. Económicamente, acosando y sobornando a naciones más débiles para adoptar economías de libre mercado, la creciente distancia entre los ricos y pobres de América (incluyendo a la mal llamada "clase media") - con la correspondiente erosión del derecho a un sueldo digno y de los beneficios sociales, o con el apogeo de los trabajos con jornadas excesivas- se ha reproducido virtualmente por todas partes. Con respecto al medioambiente, la falta de voluntad del gobierno americano incluso para admitir la realidad del calentamiento global, evitando cualquier actuación al respecto (con el consiguiente empeoramiento de sus efectos), ha llevado la situación hasta un punto en el que el mismo futuro de nuestra especie está en peligro.

III

¿Por qué la carencia de una verdadera democracia en los Estados Unidos conduce a un empeoramiento de los apuros económicos, de la calidad de vida y de la seguridad personal para la mayoría de la gente a lo largo y ancho del globo? Porque la gran mayoría de la ciudadanía americana, que no tiene ningún interés en perseguir las políticas que producen estos resultados, no gobierna. Mientras, la pequeña minoría que gobierna está dispuesta a arriesgar el bienestar de la gente en cualquier lugar, porque esta es la forma de incrementar su ya considerable poder y bienestar. Se llama "capitalismo".

Podría parecer que la solución radica en más y mejor democracia. Pero si el gran dinero domina cada uno de los elementos del proceso político (elaboración de los programas, nombramientos, campañas, publicidad, asesoramiento, medios de comunicación, grupos de presión para evitar cambios en la fijación y administración de las normas electorales) - como sucede claramente en América - entonces, como se dice popularmente, "nuestro gobierno es el mejor que el dinero puede comprar". Y el derecho formal de cada ciudadano a la libertad de expresión y al voto, así como la celebración periódica de elecciones, simplemente enmascara y ayuda a legitimar lo que es, de hecho, un resultado predeterminado.

Lo que resulta fundamental comprender es que la democracia en los Estados Unidos ha sido siempre dos partes de ideología por cada parte de realidad. Y el trabajo principal de esa ideología ha sido enseñar a los votantes cómo ser buenos perdedores y a tratar como el gobierno legítimo del país a los que compraron su camino a la victoria. En esto, la palabra "democracia", cuyo significado esencial ha sido siempre "el gobierno de la mayoría", ha servido como el más efectivo disfraz para "el gobierno de los pocos". ¿Es alguna maravilla que los intereses de la misma clase gobernante, intereses que castigan a la mayoría de la gente tanto fuera como dentro de los Estados Unidos, siempre estén por encima?

La democracia, como cualquier otro conjunto de prácticas, está conectada por el cordón umbilical con un sistema completo de condiciones previas, que en este caso implica un grado significativo de igualdad económica y social entre todos los que participan en ella. O viene junto con estas condiciones previas o no viene en absoluto. Así, cualquier tentativa seria de reforma política debe incluir esfuerzos igualmente importantes de democratización respecto a todos los sectores de vida social que alimentan el proceso político (especialmente la economía). Solamente equilibrando el campo de juego político de esta manera Estados Unidos tendrá alguna vez un gobierno que sea de verdad "del pueblo y por el pueblo". Y sólo un gobierno de este tipo podrá aprobar verdaderas leyes "para el pueblo", porque, en última instancia, la democracia es también un asunto de calidad de vida. De este modo, la gran mayoría, una vez en el poder y aliviada de las distorsiones autointeresadas de sus anteriores gobernantes, seguirá los pasos necesarios para mejorar sustancialmente sus propias condiciones de vida. En resumen, la democracia adquiere rápidamente el distintivo "para el pueblo" íntimamente conectada con su carácter "del pueblo y por el pueblo", pero lo pierde, o nunca lo adquiere, si las elecciones son deshonestas o injustas, o cuando sus necesarias condiciones previas están ausentes. (Véase nuestra BIBLIOTECA DE LA DEMOCRACIA, sección IV)

IV

"La construcción de naciones democráticas", objetivo declarado de la política exterior americana, por lo tanto, es una causa noble, pero tiene que comenzar en el país que más lo necesita, nuestro propio país. Esto no es porque haya menos democracia en los Estados Unidos que en cualquier otro lugar - algunos otros lugares están incluso peor en este sentido - sino porque el déficit democrático que sufrimos es un mayor peligro para la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad a través del globo que el que pueda provenir de las políticas seguidas por cualquier otro gobierno. Cuando América seguía siendo una colonia inglesa, un lema popular era, "ningún impuesto sin representación". Hoy, gentes de todo el mundo están siendo "gravadas" en su bienestar, salud, cultura, libertad y posibilidades de supervivencia por los Estados Unidos sin tener a cambio ninguna representación o incluso voz en los órganos donde se toman las decisiones sobre estas materias. ¿Hay alguna manera de cambiar esta situación? Nosotros pensamos que se puede.

La Fundación Internacional para la Democracia (F.I.D) surge para permitir a gente de todas partes incorporarse a las luchas para ampliar la democracia aquí, en los Estados Unidos, expresando su solidaridad y dando ayuda práctica a algunos de los muchos grupos que están implicados en este esfuerzo. Allí donde coinciden algunos de los intereses más importantes de americanos y de no-americanos (como se expuso anteriormente), necesitamos trabajar juntos. Solicitando dinero fuera de los Estados Unidos para ayudar a extender la democracia dentro de los Estados Unidos, la Fundación Internacional para la Democracia (F.I.D) ofrece una nueva, si bien parcial, manera de hacerlo. Aparte de nuestros pequeños gastos de funcionamiento (ningún miembro del Consejo Directivo de la F.I.D cobra remuneración), no gastaremos nada de este dinero. Todo el mismo será transferido a los grupos e instituciones a la vanguardia del esfuerzo por una verdadera democracia en los Estados Unidos de América. Junto con los Foros Sociales Mundiales y las extendidas acciones contra los dictados políticos y económicos de la clase gobernante americana, consideramos a la Fundación Internacional para la Democracia (F.I.D.) parte del recorrido esencial en la democratización de la globalización capitalista - con la salvedad de que ésta última permite a gente de todas partes unirse a la lucha en el mismo corazón del sistema mundial que necesita ser transformado.

Dick Gregory, cómico americano, dijo "Si la democracia es una cosa buena, vamos a tomar más". Amén. ¿NO QUEREIS AYUDARNOS - Y AYUDAROS – A OBTENER ESTA RECOMPENSA?




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